A pocos cables del Quai Georges Petit, donde MERveille instalará sus stands en abril de 2027, el decorado submarino cambia en unos pocos aleteos. En la reserva de Cerbère-Banyuls, unas 650 hectáreas protegidas desde 1974, se contabilizan unas 1 200 especies animales y cerca de 500 especies vegetales. Estos son algunos de sus habitantes y paisajes emblemáticos.
El coral rojo
Joya del Mediterráneo, el coral rojo coloniza las paredes en sombra y los desplomes, de Banyuls a Cerbère. Crecimiento muy lento, explotación antigua: es una especie cuya recolección está hoy estrictamente regulada.
Gorgonias y coralígeno
Las gorgonias, rojas o amarillas, despliegan sus abanicos en la corriente. Estructuran el coralígeno, esas formaciones construidas por las algas calcáreas que albergan una biodiversidad exuberante. Paisajes que los investigadores del Observatorio Oceanológico de Banyuls (el Laboratorio Arago, fundado en 1882) tienen, por así decirlo, bajo sus ventanas.
El regreso del mero
Largo tiempo escaso, el mero reaparece en las zonas protegidas del Mediterráneo, entre ellas la de Cerbère-Banyuls. Su presencia se interpreta a menudo como una señal alentadora para un lugar, aunque no baste, por sí sola, para resumir su salud.
La posidonia, base de todo
Bajo las praderas de posidonia se esconde lo esencial: guarderías, oxígeno, estabilización de los fondos. Una planta marina, y no un alga, que condiciona la vida costera. En estas praderas se ancla también la nacra, gran molusco del Mediterráneo hoy en peligro.
Verlos es querer protegerlos
Esa es toda la apuesta de MERveille: mostrar estos tesoros para dar ganas de cuidarlos. Mientras llega abril de 2027, el Biodiversarium, el acuario de Banyuls, permite ya acercarse a ellos sin mojarse.
Estas especies y hábitats son frágiles y a veces están protegidos: observa sin tocar ni recoger, y respeta la normativa de cada lugar.

