A veces se confunde con un alga: la posidonia (Posidonia oceanica) es en realidad una planta con flores marina, endémica del Mediterráneo. Sus extensas praderas se describen a menudo como uno de los ecosistemas más valiosos de nuestras costas, y están muy presentes en la reserva de Cerbère-Banyuls.
Por qué la pradera es esencial
- Alberga una gran biodiversidad: guardería y refugio para numerosas especies.
- Produce oxígeno y almacena carbono.
- Protege el litoral atenuando la energía de las olas y reteniendo los sedimentos.
Un ecosistema frágil
La pradera de posidonia es sensible a los fondeos, a las obras costeras y al deterioro de la calidad del agua. Su crecimiento es muy lento: unos pocos centímetros al año como mucho, de modo que una pradera degradada tarda muchísimo tiempo en recuperarse. En la Côte Vermeille, estas praderas submarinas albergan en particular la nacra, un gran molusco hoy en peligro. Preservar la pradera es, por tanto, preservar también a quienes la habitan.
El gesto del buceador
Controlar la flotabilidad, no fondear sobre la pradera, no recoger nada: gestos sencillos para preservar el «oro verde» del Mediterráneo.
Para saber más, los equipos científicos del Observatorio Oceanológico de Banyuls estudian estos hábitats: un tema en el centro del eje Proteger del festival.

