La Côte Vermeille atrae cada verano a miles de visitantes. ¿Cómo disfrutar de sus fondos sin dañarlos? El ecoturismo submarino propone una respuesta: descubrir dejando la menor huella posible.
Un litoral frágil y codiciado
Praderas, gorgonias, coralígeno: los hábitats más ricos son también los más sensibles. No es casualidad que la primera reserva marina de Francia naciera aquí, en 1974: la reserva natural de Cerbère-Banyuls protege unas 650 hectáreas de este litoral. Pisoteo, fondeo, residuos, molestias a la fauna… la afluencia tiene un coste para el mar si no se regula.
Los buenos gestos del visitante
- Da prioridad a las estructuras que supervisan (clubes, senderos señalizados).
- Mantén las distancias con la fauna: se observa, no se toca.
- Elige una crema solar respetuosa con el medio marino.
- Llévate todos tus residuos, hasta los más pequeños.
Movilidades suaves
Kayak, paddle, senderos costeros, lanzaderas: acceder al litoral de otra manera alivia la presión sobre los lugares más frágiles a la vez que ofrece bellas panorámicas.
Un turismo que protege
En MERveille, el ecoturismo tomará una forma concreta: demostraciones, talleres y socios comprometidos propondrán gestos sencillos que llevarse en la bolsa de playa, para que el descubrimiento sirva también a la preservación.
Las condiciones de acceso a los espacios protegidos cambian; infórmate ante los gestores y las oficinas de turismo locales.

